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En
el parque
nacional, la cordillera Pirenaica alineada de oeste a este
se extiende a lo largo de unos cien kilómetros.
Seis valles principales se van sucediendo, cada uno con personalidad propia:
el valle de Aspe y sus extensos bosques, último baluarte del
oso, el valle vecino de Ossau, lugar destacado de la actividad
pastoril, el valle de Azun o Arrens, dominado por el
Balaitous (3.144 m), el valle de Cauterets, teatro de espectaculares
cascadas, el valle de Luz-Gavarnie y sus circos conocidos internacionalmente,
el valle de Aure y la Reserva
Natural de Néouvielle,
el más oriental, donde se alzan los bosques de pinos
negros más altos de Europa.
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Los Pirineos, una frontera natural:
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A un lado francia, al otro lado España...
Dos climas muy distintos uno de otro.
Más que una frontera, las montañas forman una auténtica barrera climática.
La influencia oceánica aporta a la vertiente Norte francesa un clima suave y húmedo, los vientos sureños imprimen a la vertiente
española un aspecto árido.
El Parque nacional de los Pirineos tiene con su homólogo
español, el
Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, 15 kilómetros de frontera común.
El macizo transfronterizo Gavarnie-Monte Perdido fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997 con la denominación
Pirineos
Monte Perdido Circos y Cañones
Un paraje distinguido por su patrimonio natural (cañones y paisajes espectaculares)
y cultural (organización social y económica de los valles que se remonta a la Edad Media).
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Unos paisajes grandiosos:
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¿Cómo surgieron estos picos, estos valles, estos cañones, estos caos de bloques, estos circos, estas verdosas mesetas que cautivan al
caminante?
Fueron necesarios millones de años para modelar estos paisajes excepcionales. Una obra inacabada, iniciada en la era primaria,
hace 500 millones de años.
Una gran aventura climática y geológica.
Las rocas sedimentarias y cristalinas, "trastocadas" por los movimientos tectónicos, las glaciaciones y la erosión dieron nacimiento a estos paisajes excepcionales: sucesiones de lagos, vertiginosas cascadas, inmensos acantilados, gargantas difícilmente
penetrables...
Imaginad las olas telúricas levantando, plegando y rompiendo
areniscas, calizas, granitos,
esquistos... el viento, el hielo, el sol, las arroyadas esculpiendo las rocas, arrugando las paredes más abruptas.
Y luego, la lenta colonización de ese territorio por la vegetación, los animales y los
hombres...
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