Lac de Bersau (Ossau)

"A los niños no les gusta caminar..." se suele escuchar. En realidad, lo que a los niños les repugna es seguir a unos adultos que siempre van con prisas y se muestran incapaces de observar una hormiga más de 30 segundos... Salir de excursión en familia exige aprender a caminar al ritmo de la naturaleza, celebrando cada encuentro con regia solemnidad. ¿No son acaso el sarrio y el quebrantahuesos los reyes de este territorio protegido?


Y para reponer fuerzas nada mejor que una merienda junto a un arroyo. Compartid con ellos la alegría de poner a bogar sobre el agua embarcaciones improvisadas... por muy insignificante que parezca cualquier palito se convierte en un tesoro... El vuelo del águila real, el silbido de las marmotas, las huellas de los sarrios, las peregrinaciones de una colonia de hormigas... transforman a los excursionistas de un día en intrépidos aventureros.


¡Qué gusto poder soñar! Pero no vayáis a ser imprudentes! La montaña puede de repente volverse inhóspita. Antes de salir no dejéis de consultar las previsiones meteorológicas, no os salgáis de  los senderos autoguiados, llevar un calzado adecuado y comprobar que dentro de la mochila está todo lo necesario.

La seguridad se aprende desde muy joven: asociar los niños a los preparativos. Si lleváis a niños menores de 7 años, limitaros a dos horas de marcha. Elegir una ruta con una meta final: una majada, una cumbre (no muy elevada), un lago, una cascada... Y recordar que siempre hay que preparar de antemano el recorrido. Existen numerosas topoguías, algunas de ellas adaptadas a las familias, como la serie...
"Les sentiers d'Emilie" - Rando Editions

 
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