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Y para reponer fuerzas nada mejor que una merienda junto a un arroyo. Compartid con ellos la alegría de poner a bogar sobre el agua embarcaciones improvisadas... por muy insignificante que parezca cualquier palito se convierte en un tesoro...
El vuelo del águila real, el silbido de las marmotas, las huellas de los sarrios, las peregrinaciones de una colonia de hormigas... transforman a los excursionistas de un día en intrépidos
aventureros.
¡Qué gusto poder soñar! Pero no vayáis a ser imprudentes! La montaña puede de repente volverse inhóspita. Antes de salir no dejéis de
consultar las previsiones meteorológicas, no os salgáis de
los
senderos autoguiados, llevar un calzado adecuado y comprobar que
dentro
de la mochila está todo lo necesario.
La
seguridad se aprende desde muy joven:
asociar los niños a los preparativos. Si lleváis a niños menores
de 7 años, limitaros a dos horas de marcha. Elegir una ruta con una meta
final: una majada, una cumbre (no muy elevada), un lago, una
cascada... Y recordar que siempre hay que preparar de antemano
el recorrido. Existen numerosas
topoguías,
algunas de ellas adaptadas a las familias, como la serie...
"Les sentiers d'Emilie" - Rando Editions
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